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HUMANLAB
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Vitalidad corporal

El cuerpo atraviesa todo lo que hacemos

Por Josefina Enrico · 4 min de lectura

Persona registrando su estado corporal durante una experiencia de Human Lab

Cuando pensamos en bienestar y desarrollo humano dentro de una organización, solemos poner el foco en la mente: en lo que pensamos, en lo que decimos, en las habilidades que desarrollamos y en las decisiones que tomamos. Pero hay algo que muchas veces queda en segundo plano: todo eso sucede en un cuerpo.

El cuerpo está presente antes de cada conversación, cada decisión, cada encuentro y cada desafío. Por eso, en Human Lab el cuerpo no es simplemente una actividad dentro de nuestro ecosistema. Es un enfoque transversal que atraviesa nuestra manera de trabajar: antes de hacer, estar.

En una sesión de coaching, una capacitación o una jornada de trabajo, muchas veces comenzamos por algo tan simple como detenernos y registrar cómo estamos.

¿Cómo está mi respiración? ¿Qué está pasando en mi cuerpo? ¿Dónde está mi atención? ¿Qué nivel de energía tengo? ¿Puedo hacer una pausa antes de responder? Ese registro puede convertirse en una puerta de entrada. Porque cuando hacemos espacio para percibir el cuerpo, también generamos condiciones para estar más presentes, disponibles y conscientes de lo que sucede.

El cuerpo también participa de lo que aprendemos. No aprendemos solamente con conceptos. Aprendemos cuando experimentamos, cuando hacemos, cuando sentimos y cuando podemos llevar una idea al cuerpo.

La comunicación, el liderazgo, la capacidad de adaptación, la gestión emocional o el trabajo en equipo también tienen una dimensión corporal. Un cuerpo rígido puede hablarnos de una manera de habitar una situación. Un cuerpo disponible puede abrir otras posibilidades.

Por eso, trabajar desde el cuerpo no significa necesariamente hacer una clase de movimiento. Significa incorporar la dimensión corporal a los procesos de desarrollo humano: un enfoque que atraviesa las propuestas.

El registro corporal puede estar presente en una sesión de coaching, en una capacitación, en una jornada de integración o en una propuesta específica de Vitalidad Corporal. A veces será una pausa para respirar y volver al presente. Otras, una práctica de movilidad. También puede ser una exploración para reconocer cómo nos posicionamos, cómo nos vinculamos o cómo respondemos frente a determinadas situaciones. Y en otros casos, puede convertirse en una práctica sostenida que acompañe el bienestar cotidiano de los equipos.

No se trata de sumar una actividad más, se trata de ampliar la mirada sobre las personas que forman parte de una organización. Porque cuando incluimos al cuerpo, incluimos una dimensión fundamental de la experiencia humana.

Para nosotros, el cuerpo no es solamente aquello que llevamos de un lugar a otro, es nuestro primer territorio de experiencia. Es donde sentimos, percibimos, reaccionamos, nos relacionamos y actuamos. Por eso creemos que generar espacios para habitarlo con mayor conciencia también puede abrir nuevas posibilidades para la manera en que trabajamos, nos vinculamos y atravesamos los cambios.

En Human Lab, el cuerpo no está al margen del desarrollo humano: está en el centro de la experiencia.

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